
Alguien dijo: Lo QUE somos nunca cambia, QUIENES somos jamás deja de cambiar!
Esta foto tiene una historia muy particular. Cuando tuve la idea de salir a "buscar" niños que anduvieran en la calle, pensé en lo común o "fácil" que sería encontrarlos. En la ciudad siempre es posible verles pidiendo limosna, vendiendo chicles, collares o lustrando zapatos, cualquier cosa que les permitiera ayudar con los gastos de la casa o el extremo de mantener a su familia.
Caminaba y de pronto vi a este niño, lo acompañaba la que supongo era su pequeña hermana y a lo lejos iba la que también supongo era la mamá de ambos. Cada quien vendiendo algo.
El vendía chicles junto con la hermana, la mamá collares y caminaban a veces juntos u otras veces se separaban, juntándose cada cierto tiempo.
Los seguí a prudente distancia por varias calles, tratando de encontrar la "escena" que reflejara su situación. Si algo aprendi ese dìa, es lo difícil de hacer fotografía "social" sin sentirse "involucrado".
La niña me miro varias veces y hasta me hizo un gesto de enojo o no se como interpretarlo. Los perdí de vista y me resigne a no obtener una imagen.
Seguí caminando, había mucha gente y de pronto ahí estaban, caminando con dirección hacia donde yo estaba parado; prepare la cámara y me aposte listo para la foto. Pero no iba a ser tan fácil, ellos al verme rehuyeron la toma.
Lo intente varias veces, sin éxito, otra vez los había perdido de vista.
Ya me iba cuando los vi venir de nuevo. Sabía que sería una ultima oportunidad. Me senté en el piso en un lugar donde no me vieran, también sabía que tenían que pasar frente a mi. Entonces paso, cambiaron de dirección todos menos el niño y cruzo enfrente de mi... una única foto y tenía la idea de que no había salido del todo bien, la luz era de un sol casi de medio día y había que compensar un poco subexponiendo, además de que el movimiento no permitía encuadrar perfecto... solo me la imagine y salio.
A veces las fotos no tan buenas, tienen una historia detrás que las hace buenas para uno.